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chemical insecticides and promote sustainable agricultural
practices, entomopathogenic nematodes of the genus
Heterorhabditis have emerged as a viable biological control
alternative. The objective of this study was to evaluate the
infective capacity of Heterorhabditis spp. against Naupactus
spp. larvae under controlled conditions.
humana ni el ambiente. Entre estos organismos destacan los
nematodos entomopatógenos (EPN), pertenecientes a las
familias Steinernematidae y Heterorhabditidae, ampliamente
reconocidos por su capacidad de parasitar y matar insectos
plaga del suelo gracias a su asociación con bacterias simbióticas
que producen toxinas letales para los hospedadores [2].
The assay was conducted in a vineyard located in Tolimán,
Jalisco, Mexico. Larvae were collected in the field and
exposed to a suspension of nematodes (Heterorhabditis sp.)
for five minutes. Subsequently, the larvae were transferred
to containers with adequate moisture, aeration, and
darkness, and monitored daily for five days. Changes in
coloration, mobility, and overall condition were recorded,
and infection was confirmed through stereoscopic
observation of nematode presence and emergence.
La literatura científica respalda el uso de nematodos
entomopatógenos y de los metabolitos producidos por sus
bacterias simbióticas como herramientas biotecnológicas
prometedoras para el manejo de plagas en viñedos. Estudios en
viticultura han demostrado que estos entomopatógenos y los
compuestos naturales derivados de sus simbiontes exhiben
potencial insecticida contra plagas como la polilla europea de
la vid (Lobesia botrana), lo que sugiere su viabilidad como
alternativa sostenible en el manejo del cultivo [3].
Results showed visible signs of infection beginning on the
third day after inoculation, including progressive changes
in larval coloration. Complete mortality was observed at
120 hours, and successful infection was confirmed by the
emergence of nematodes from larval cadavers. These
findings are consistent with previous reports on other soil-
dwelling insects and support the effectiveness of
Heterorhabditis spp. as a biological control agent.
Los EPN constituyen un grupo de organismos de importancia
creciente en el manejo biológico de plagas agrícolas debido a
su capacidad de causar la muerte de insectos hospedadores con
alta eficiencia y mínima afectación ambiental. Este grupo
comprende principalmente a las familias Steinernematidae y
Heterorhabditidae, y se emplea en programas de control
biológico clásico, de conservación y aumentativo [4]. Entre los
atributos que hacen a los EPN valiosos como agentes
bioreguladores destacan su amplio rango de hospedadores, la
capacidad de provocar altas mortalidades en estadios larvales
de insectos, su seguridad para organismos no objetivo y el
medio ambiente, la viabilidad de producción tanto a pequeña
como a gran escala mediante métodos in vivo o in vitro, y su
compatibilidad con otros agentes de control [5].
It is concluded that entomopathogenic nematodes of the
genus Heterorhabditis represent a promising tool for the
sustainable management of the grapevine weevil and their
integration into integrated pest management programs in
viticulture.
La virulencia de los EPN se debe en gran parte a su asociación
simbiótica con bacterias patógenas, especialmente los géneros
Keywords: Entomopathogenic nematodes; biological
control; Heterorhabditis spp.; Naupactus spp
Xenorhabdus en Steinernematidae
y
Photorhabdus en
Heterorhabditidae. Una vez liberadas en el hemocele del
insecto hospedador, estas bacterias proliferan rápidamente y
producen toxinas y enzimas hidrolíticas que conducen a la
muerte del insecto entre 24 y 48 horas después de la infección
[6]. El ciclo de vida de estos nematodos incluye el estadio de
juveniles infectivos (IJ), también denominado larva “dauer”,
que constituye la única fase de vida libre en el suelo. Los IJ
buscan activamente insectos hospederos y acceden a su
hemocele a través de aberturas naturales o penetrando cutículas
delgadas, liberando posteriormente su simbionte bacteriano en
la hemolinfa para iniciar el proceso patogénico [7].
I.
INTRODUCCIÓN.
La viticultura constituye una actividad agrícola de creciente
relevancia económica en México, donde la producción y
exportación de uva de mesa representan una de las principales
cadenas productivas del sector hortícola. De acuerdo con datos
oficiales, México produjo 358 791 toneladas de uva de mesa en
2021, destinando más del 50 % de esta producción a mercados
internacionales, principalmente a Estados Unidos, lo que
confirma la competitividad de este cultivo y su importancia para
regiones productoras como Sonora, Zacatecas y otros estados
del país [1].
En estudios experimentales con Heterorhabditis bacteriophora
cepa VEli, se ha documentado su identificación y patogenicidad
contra larvas de la plaga de la fresa Lobiopa insularis
(Coleoptera: Nitidulidae), mostrando que este nematodo es
capaz de provocar mortalidades significativas en hospedadores
objetivo y manifestar los signos característicos del ciclo
infeccioso mediado por la bacteria simbiótica en condiciones
controladas de laboratorio [8]. Estos hallazgos refuerzan la base
biológica y ecológica para considerar a Heterorhabditis spp.
como una alternativa eficaz y sustentable para el control de
plagas edáficas en cultivos agrícolas, incluida la vid.
No obstante, la producción de vid enfrenta limitaciones
asociadas a la presencia de múltiples plagas que afectan el
rendimiento y la calidad del cultivo. Esta situación ha
impulsado la búsqueda de estrategias de manejo más
sostenibles que reduzcan la dependencia de agroquímicos
convencionales. En este contexto, el control biológico se ha
consolidado como una herramienta relevante dentro del manejo
integrado de plagas, al emplear organismos benéficos que
reducen las poblaciones de insectos sin comprometer la salud
REVISTA INCAING ISSN 24489131 (julio-agosto 2026) pp 48-53