2
[10]. Esta experiencia mexicana ofrece un referente valioso
para el contexto cubano, especialmente para provincias como
Artemisa que buscan diversificar sus modelos productivos.
diversificación productiva, gestión de recursos locales,
resiliencia socioecológica y cadenas de valor cortas.
III. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Si bien estudios previos han destacado de manera general el
potencial de Cuba para la agroecología [11], persisten vacíos
significativos en investigaciones concretas que analicen, desde
una perspectiva de gestión administrativa y con datos
productivos actualizados, la realidad de una provincia
estratégica como Artemisa. Existe una necesidad crítica de
A. Caracterización de la Producción Agrícola en Cuba y
México
El análisis de los datos de la ONEI revela una estructura
productiva cubana en profunda crisis. Durante el quinquenio
2019-2023, prácticamente todos los cultivos experimentaron
caídas significativas. El plátano descendió de 1,036,176
toneladas en 2019 a 438,125 en 2023 (-57.7%); los cereales de
702,147 a 208,685 toneladas (-70.3%); y el arroz, producto
básico de la dieta cubana, de 426,228 a apenas 58,766
toneladas (-86.2%) [14]. Esta contracción generalizada refleja
la vulnerabilidad del sistema agropecuario cubano ante la
evaluar
sistémicamente
su
capacidad
para
integrar
innovaciones agroecológicas que trasciendan lo tecnológico e
incidan en la estructura de gestión, la economía de los
insumos y el diseño de políticas locales [12], [13]. Este
artículo busca llenar ese vacío, aportando una mirada actual y
basada en datos al funcionamiento del sistema agropecuario
artemiseño y sus posibilidades de vinculación comercial con
México desde una perspectiva agroecológica.
escasez de insumos externos, combustibles
y
equipos
agrícolas.
Un dato revelador del anuario estadístico es la
predominancia del sector no estatal en la producción agrícola.
Al sector privado se le atribuye el 92% de las frutas, el 87%
de los cítricos, el 83% de los frijoles, el 82% del plátano y las
viandas, y el 81% de los tubérculos [14]. Esta realidad
contrasta con la propiedad mayoritariamente estatal de la
tierra (68% de los tenentes son arrendatarios estatales) y
evidencia una paradoja estructural: el sector con menor acceso
a recursos produce la mayor parte de los alimentos. En
Artemisa, esta dinámica se manifiesta con particular
intensidad, dada su proximidad a La Habana y la presión
demográfica sobre sus recursos agrícolas.
II. METODOLOGÍA
La presente investigación adoptó un enfoque metodológico
mixto, combinando análisis cuantitativo de datos secundarios
oficiales con revisión documental y análisis conceptual. El
diseño
metodológico
se
estructuró
en
tres
fases
complementarias que permitieron caracterizar los escenarios
de negocio agroecológicos entre Cuba y México, con énfasis
particular en la provincia de Artemisa.
En la primera fase, se realizó una revisión sistemática de
literatura
científica
internacional
y
nacional
sobre
administración de agronegocios, agroecología e innovación
agrícola, utilizando bases de datos académicas como Scopus,
Web of Science, SciELO y Redalyc. Los criterios de inclusión
consideraron artículos publicados entre 2018 y 2025, en
idiomas español e inglés, con énfasis en estudios empíricos
En contraste, México presenta un panorama productivo más
robusto. En 2024, el país alcanzó un superávit comercial
agroalimentario de 7,795 millones de dólares, con
exportaciones por 54,584 millones e importaciones por 46,636
millones [16]. México ocupa el tercer lugar mundial en
producción orgánica, con 210,504 hectáreas certificadas y
aproximadamente 40,000 productores orgánicos [9]. Los
principales cultivos orgánicos son café (33% de la
producción), aguacate, naranja, mango y agave, concentrados
principalmente en Chiapas, Sonora, Jalisco, Sinaloa, Baja
California, Michoacán y Oaxaca [9].
sobre
transiciones
agroecológicas
en
contextos
latinoamericanos.
La segunda fase comprendió el análisis de datos
secundarios oficiales. Para Cuba, se utilizaron los datos
estadísticos de la Oficina Nacional de Estadística
Información (ONEI) correspondientes al quinquenio 2019-
2023, particularmente el Anuario Estadístico de Cuba 2023
[14]. Para México, se consultaron los datos del Servicio de
Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP-SADER)
[15], el Panorama Agroalimentario 2025 [16] y el Informe de
Labores de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural
e
Tabla I. Producción Agrícola en Cuba por Cultivos
Seleccionados (2019-2023)
Cultivos
Viandas
(t)
2019
2,737,9 2,129,0 2,111,0 2,241,6 1,253,8
49 64 34 58 02
2020
2021
2022
2023
2024
[17].
Los
indicadores
analizados
incluyeron
rendimientos por hectárea, superficie sembrada, producción
total y participación sectorial (estatal vs. no estatal).
Hortalizas 2,183,2 1,698,0 1,713,3 1,433,6 1,108,5
(t)
Cereales
(t)
88
702,14
7
74
523,91
3
23
464,50
7
09
310,86
6
60
208,68
5
La tercera fase consistió en el análisis comparativo y la
construcción de un marco conceptual para la transición
agroecológica, articulando los principios clásicos de Altieri y
Nicholls [4] con las contribuciones teóricas más recientes en
el campo de la agroecología y la bioeconomía circular. El
marco integrador evaluó la capacidad del sistema
socioecológico para transitar hacia la sostenibilidad,
Legumino
sas (t)
128,39
9
65,779
57,642
69,193
48,756
Frutas (t)
283,95
0
28,584
263,40
5
25,780
241,97
7
21,927
237,35
4
19,040
86,605
12,248
Tabaco (t)
considerando
cuatro
dimensiones
interconectadas:
REVISTA INCAING ISSN 24489131 (julio-agosto 2026) pp 1-5